Anatomía Del Sentido Del Tacto

El tacto es el sentido que nos permite percibir las características de nuestro cuerpo y de nuestro ambiente como la presión, las vibraciones causadas por la textura de los cuerpos, la temperatura y el dolor. Este sentido hace parte de los denominados sentidos somáticos que nos aportan información acerca de lo que ocurre en la superficie de nuestro cuerpo y en su interior. Estos sentidos somáticos son dos: los cutáneos a los que nos referiremos a continuación y los orgánicos, que se inician en los receptores situados en los órganos internos o alrededor de ellos, aportando sensaciones tanto agradables como desagradables.
Los sentidos cutáneos responden a diferentes tipos de estímulos como los mencionados anteriormente (presión, vibraciones, temperatura y dolor) y tienen lugar en el órgano denominado piel. La anatomía del sentido del tacto comprende todo el sistema desde los receptores de tacto en la piel hasta la circunvolución post-rolándica o post-central de la corteza cerebral.

Los Estímulos.
Existen distintos tipos de estímulos a los que responden los sentidos cutáneos:
  1. Presión: es causada por la deformación mecánica de la piel.
  2. Vibraciones: son producidas por las texturas de los cuerpos, como cuando se pasa el dedo por una superficie rugosa.
  3. Temperatura: la sensación de calor y frío producida por objetos que cambian la temperatura de la piel.
  4. Dolor: puede ser producido por muchos estímulos diferentes, pero parece que en la mayor parte de los casos, incluye un daño del tejido.


La Piel.
La piel es el órgano más extenso del cuerpo, resultando complejo y vital. Las células receptoras están protegidas por distintas capas externas de piel y participan en la regulación termodinámica del cuerpo por medio de la circulación sanguínea. Su apariencia varía a lo largo del cuerpo, desde las membranas mucosas hasta la piel vellosa y la piel lisa. Dado que la piel se mantiene en un estado de constante renovación por la actividad celular de sus capas profundas, la mayoría de los receptores localizados en la piel no se encuentran en la capa superficial. La piel consta de tejido subcutáneo, la dermis y la epidermis, y contiene varios tipos de receptores dispersos en las tres capas.
La piel vellosa se diferencia de la piel lisa en que la primera tiene terminaciones nerviosas no encapsuladas (libres), corpúsculos de Ruffini y corpúsculos de Pacini primordialmente. La piel lisa, que es la que encontramos en la planta de las manos o de los pies contiene una mezcla más compleja de terminaciones nerviosas y axones que terminan sin órganos especializados. Este aumento de complejidad se debe a que utilizamos estas zonas de la piel para detectar objetos, explorar el ambiente activamente, coger y tocar objetos. Esto quiere decir que son zonas dispuestas a entrar en contacto con los objetos, mientras que el ambiente es el que entra en contacto con la piel en las zonas vellosas. Además de tener terminaciones nerviosas libres, corpúsculos de Ruffini y corpúsculos de Pacini, la piel lisa también tiene corpúsculos de Meissner y discos de Merkel.


Los Órganos Receptores.
Existen diversos tipos de receptores encargados de la percepción táctil: los mecanorreceptores, los quimiorreceptores y los termorreceptores.
1. Mecanorreceptores
Los mecanorreceptores son los receptores sensibles a las presiones mecánicas y a las distorsiones de la piel. Se pueden dividir en:
Figura 1.:Receptores cutáneos. Imagen obtenida el 4 de mayo de 2012 desde: http://preujct.cl/biologia/curtis/libro/c48b.htm
Figura 1.:Receptores cutáneos. Imagen obtenida el 4 de mayo de 2012 desde: http://preujct.cl/biologia/curtis/libro/c48b.htm


  • Corpúsculos de Ruffini: órganos sensibles a la presión y a la vibración, están localizados en la piel vellosa y en la piel lampiña. Son poco abundantes y también funcionan como termo receptores. Detectan los estiramientos graduales de la piel y tienen una adaptación lenta.
  • Corpúsculos de Pacini: terminaciones encapsuladas, especializadas, de las terminaciones nerviosas somatosensoriales que detectan los estímulos mecánicos, especializándose en la detección de vibraciones rápidas. Son terminaciones bastante grandes, haciéndolos visibles a simple vista. Se ubican tanto en piel lampiña como en piel vellosa y han sido encontrados también en articulaciones y en varios órganos internos. Tiene una adaptación rápida.
  • Corpúsculos de Meissner: Son órganos terminales de detección táctil, localizados en las papilas dérmicas. Tienen forma de pequeñas elevaciones de la dermis que se proyectan a la epidermis. Responden a las vibraciones de baja frecuencia o a breves golpes sobre la piel. Tienen un umbral de respuesta bajo y se adaptan rápidamente.
  • Discos de Merkel: Son órganos terminales sensibles al tacto, se localizan en la epidermis a los lados de los conductos sudoríparos. Responden a la presión y a inflexiones graduales de la piel. Se adaptan lentamente.
  • Terminaciones nerviosas simples: terminaciones sin estructura especializada sensibles a cambio de temperatura y al dolor.

Estos mecanorreceptores pueden ser divididos en cuatro categorías, dependiendo del tamaño de sus campos de receptores en la piel y la velocidad con la que se adaptan a un estímulo constante. La importancia de la adaptabilidad radica en que la sensación que disparan los receptores al captar el estímulo puede mantenerse o cambiar de acuerdo a la calidad lenta o rápida de la sensación. Un ejemplo de esto es la sensación adaptada que tenemos de la ropa sobre nuestra piel.
Categorías de mecanorreceptores en la piel lampiña
Tipo de receptor
Tamaño del campo receptor
Velocidad de adaptación
Discos de Merkel
Pequeño, bordes nítidos
Lenta
Corpúsculos de Ruffini
Grande, bordes difusos
Lenta
Corpúsculos de Meissner
Pequeños, bordes nítidos
Rápida
Corpúsculos de Pacini
Grande, bordes difusos
Rápida

2. Quimiorreceptores

Los quimiorreceptores son los receptores sensibles al dolor, se pueden dividir en nocireceptores y en interoreceptores.

3. Termorreceptores
Los termorreceptores son los receptores sensibles al frío y al calor.


Vías De Información.
Existen cinco vías principales que llevan la información hasta la corteza. Cuando los corpúsculos se comban respecto al axón debido a la detección de presión o de vibración, la membrana comienza a despolarizarse. Si se alcanza el umbral de excitación, se produce un potencial de acción en el primer nódo de Ranvier. A partir de esto, tenemos:
Via_somatosensorial.JPG
Figura 2.: Vía somatosensorial desde la médula espinal a la corteza somatosensorial. Imagen obtenida el 4 de mayo de 2012 desde http://163.178.103.176/Fisiologia/neuro_prac_bas_p3_2.html

1. Vía de sensibilidad termoalgésica (calor y dolor)
Esta vía sigue el recorrido desde la primera sinápsis en la lámina 1 de Rexed a la comisura gris medular entrando por las raíces dorsales, luego continúa por el cordón lateral para después hacerlo por el haz espinotalámico lateral que termina en el núcleo ventroposterolateral del tálamo. Luego, el impulso termina llegando a la corteza somatosensorial como último destino.
2. Vía de sensibilidad Táctil-Protopática
Está vía es muy parecida a la anterior, la diferencia está en que su recorrido por la médula pasa de la comisura gris medular al haz espinotalámico anterior y no al haz espinotalámico lateral.
3. Vía de sensibilidad táctil epicrítica
En esta vía el impulso se dirige del ganglio raquídeo a los núcleos bulbares de Goll y Burdach en la médula para pasar al lemnisco medial en el mesencéfalo, luego al núcleo ventral posterior del tálamo y finalmente a la corteza somatosensorial.
4. Vías de sensibilidad profunda
  • Consciente: pasa del ganglio espinal a los núcleos bulbares de Goll y Burdach, recorre la médula oblonga para pasar por el haz espinotalámico lateral y el lemnisco medial y llegar al núcleo ventroposterolateral del tálamo, de donde pasará a la corteza.
  • Inconsciente: esta vía parte del mismo ganglio espinal a la sustancia gris, por donde se transporta mediante el tracto espinocerebeloso dorsal para llegar al núcleo vestibular superior y luego al fascículo de Gowers.

5. Vía de sensibilidad interoceptiva
De esta vía no se tiene información suficiente que sustente el recorrido del impulso.

Referencias.

Carlson, N. (2006). Fisiología de la Conducta. Madrid: Pearson.

Pinel, J. (2001). Biopsicología. México: Pearson.

Rosenzweig, M., Breedlove, M., Watson, N., & Morgado, I. (2005). Psicobiología, una introducción a la neurociencia conductual, cognitiva y clínica. Barcelona: Ariel.